No sólo de emoción vive el hombre...

Ya fue hace unos días, pero vale la pena citarlo. Se trata de una entrevista que concedió Zygmunt Bauman, el famoso sociólogo líquido. En ella se le preguntaba por el 15M y los indignados. Tengo la sensación de que hablaba de toda la generación actual, y del propio mundo contemporáneo, tal vez. 
Recojo tres perlas. Son frases que contienen una gran verdad, las diga quien las diga. Le concederemos, además, un crédito extra de confianza, por ser él quien es (un estudioso, un hombre con experiencia y años...). Ahí van.
Primera: "Si la emoción es apta para destruir resulta especialmente inepta para construir nada". 
Otra: "La emoción es inestable e inapropiada para configurar nada coherente y duradero". 
Y la última: "Con emociones solo, sin pensamiento, no se llega a ninguna parte". 
Son tres veces lo mismo, dicho de diversas maneras. Me quedo con la segunda. Está claro que Bauman sabe separar pensamiento y emoción. Y unirlos. Las emociones son uno de los motores más potentes del hombre, pero no el único, ni siquiera el más importante: el auriga o director de la propia vida. Hasta donde me llega la cabeza, no es lo mismo el volante del coche que su motor, aunque los dos sean en principio necesarios. En los aviones como en los hombres, primero hay que pensar, y luego actuar; con ilusión o sin ilusión, cuando falte por las razones que sea. Gran lección de educación. Grande, Bauman.

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