¿Dónde están las llaves, Matarile, Matarile...? (otra sobre Dios...)

Sí: mi coche es un poco retro.
Esa canción, tan pegadiza. Las llaves, Matarile (no sé, la verdad, si se trata de un nombre...), están en el fondo del mar.
He pensado que era una buena manera de empezar este post, que es bastante peculiar.
Resulta que, yendo en coche, he pensado que a veces pierdo las llaves del coche, que suelo llevar en el bolsillo . Y que sería absurdo preocuparse y preguntar dónde están mientras uno está usando el coche, aunque en ese momento no estén en el bolsillo.
Y aquí -agárrate- he dado el salto. Porque, igual que se puede deducir que un coche que está encendido tiene la llave puesta, puede deducirse que el mundo, que es harto compicado y sin embargo está en armónico funcionamiento, ha sido encendido por alguien, que -bien pensado- debe ser Alguien. Y me ha venido a la cabeza la frasecilla de Voltaire, deísta convencido. (Deísta es quien da por sentado que existe un Dios, pero no le atribuye más que la creación: su preocupación por nosotros es inexsitente. Se trata ni más ni menos que del Gran Arquitecto). Ahí va: "Hay que ser estúpido para, a la vista del firmamento, no reconocer la existencia de Dios". Otra cosa, sigue, es el culto que debe dársele.
En fin, saltos que da la mente: de las llaves, a Dios.
(Si alguien está interesado en los pasos que hay que dar, que use internet y busque la prueba del primer motor inmóvil, de Aristóteles, que San Anselmo recupera, seguido de Santo Tomás, y otros maś...). (Yo no conocí a mi tatatatatatarabuelo, pero es obvio que tengo uno: la inteligencia me lo dice, y no los sentidos. Pues eso es lo que hay que usar todo el rato, aunque el resultado final sea comprometido...)


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