Ratatouille y la antropología

Ya se sabe: a río revuelto, ganancia de pescadores. En épocas de desacierto y crisis, de cualquier lado puede salir lo bueno. Y ahora que no hay filosofía porque todo es relativo y demás sandeces, uno se pone a ver una película ¡de dibujos! -Ratatouille- y ve con sus propios ojos cómo una rata defiende mejor a los humanos que los propios humanos.

Frente a quienes piensan que el hombre es una mera bestia, un animal más, una lección de antropología básica en toda la cara. Ahí va el hecho que constata en los hombres y tan bien describe la rata Remy:

"No se limitan a sobrevivir. Descubren. Crean. Sólo hay que ver lo que hacen con la comida"

Es una descripción perfecta: no habla por hablar. No sé si el guionista ha estudiado filosofía, pero tampoco hace falta. Lo que sí veo es que es un acierto en toda regla. No le sobra ni una palabra.

No se limitan a sobrevivir. Porque sobrevivir es una limitación de los animales. Los hombres tenemos espíritu, que es inmortal. De eso ya habló Platón. Y antes de él, cientos. Aunque, bien visto, puede dársele alguna vuelta a lo que dice. Los animales no sobreviven: viven. Sólo los hombres son capaces de estar por encima. Y de morir por un ideal: ningún zorro o asno hará una huelga de hambre por defender sus derechos.

Descubren. Sí, descubrimos: destapamos lo que está cubierto. Ahí está también la raíz de la palabra "verdad" en griego: desvelar... El hombre va por el mundo descubriendo cosas, asombrándose (del mundo, de sí mismo y de Dios [eso es adorarle]).

Crean. A imagen de Dios, crean música, y arte...

Sólo hay que ver lo que hacen con la comida. Porque no se limitan a comer para no morir, sino que -como se dice familiarmente- cocinan que te mueres. De hecho, en la raíz de comida está ya la definición. El hombre no sólo mete alimentos en su cuerpo (edere, en latín) sino que lo hace en compañía de otros, superando la mera necesidad (com-edere: comer). Nosotros comemos. Por eso es tan triste comer solo, por necesario que sea a veces. Porque cuando uno come solo, tiene más motivos para centrarse en lo que come, lo cual es poco humano. De ahí la necesidad de coger un diario, o escuchar música...

Hala, a pedalear, que hay más cosas.

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