Tómate el placer en serio

 Un día de estos. Yendo en coche con un amigo. Vimos el anuncio: "Tómate el placer en serio".
Un helado. No he encontrado la foto. Y no paramos a tomar una. Tanto da. Está en internet.

Es un buen consejo en varios sentidos. No sé si en el que querían darle los buenos hombres de la marca de helados. Jan Kortajena, el modelo español elegido por esa marca, dice que está muy de acuerdo con ellos: "es bueno disfrutar de los pequeños placeres como sus helados". Ese sería el primero de los sentidos en que estaríamos de acuerdo. Los pequeños placeres cotidianos: una canción buena que escuchas, un buen detalle que tienen contigo, una puesta de sol, una lectura agradable, una conversación que te ayuda, un paseo por la calle o por el bosque, y tantas otras. Lo ordinario, lo cotidiano. 

Buscando, buscando me he enterado de dónde sale esa frase. Y es un sentido bueno igual. El trabajo es un gran placer (si es el tuyo), pero conviene tomárselo en serio. Trabajar en serio da felicidad: es un placer superior, casi indigno de esa palabra. La satisfacción que naturalmente (sin ser buscada obstinadamente) le invade a uno al haber cumplido su deber: eso que -dicen- echan de menos los millenials. No sé yo.

Pero, por encima de todo, tenemos a Aristóteles. Hasta yo me río de lo grandilocuente de la frase, pero es que tiene narices. Añado a continuación el link donde el Estagirita analiza la naturaleza del placer y muchas más cosas. Que cada cual lea lo que quiera. De todos modos, el sabio estaría de acuerdo: "tómate en serio el placer", que no es cualquier cosa, ni basta con decir que sí a todo. 
Todos los hombres, sin excepción, encuentran cierto goce en tomar alimento, en beber vino y en los placeres del amor; pero no todos gozan de estos placeres con medida, como es debido. 
Como es debido. A saber: piensa un poquito qué es, qué compensa, en qué sentido, qué relación tiene con la felicidad, y con la ética, y esta última con aquella (la ética con la felicidad...). Sobre esto, aquí hay más madera.
Maestro clásico donde los haya.







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